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La baja mundial en la actividad industrial por coronavirus no frenó el avance del efecto invernadero

La caída en la actividad industrial a causa de la pandemia de coronavirus «no ha contrarrestado los niveles sin precedentes de gases de efecto invernadero» y las concentraciones dióxido de carbono siguieron aumentando durante 2020 en todo el mundo, informó hoy la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

«La ralentización industrial debido a la pandemia de COVID-19 no ha contrarrestado los niveles sin precedentes de gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera, provocan la subida de las temperaturas y exacerban las condiciones meteorológicas extremas, la fusión de los hielos, el aumento del nivel del mar y la acidificación de los océanos», dijo en un comunicado la OMM, un organismo que depende de las Naciones Unidas.

Según su informe anual, la concentración de dióxido de carbono CO2 en la atmósfera aumentó a cifras elevadas en 2019 y así permaneció durante la pandemia de 2020.

El año pasado, la emisión de CO2 pasó «un importante umbral» al superar 410 partes por millón, según el boletín de la OMM. Sin embargo, en 2020, y con la actividad industrial atravesada por el coronavirus bajaron 17 por ciento, un porcentaje mucho mayor del esperado ya que, de todos modos, las emisiones continuaron contaminando el ambiente.

Desde 1990 el forzamiento radiativo total -que ejerce un efecto de calentamiento del clima- se ha incrementado en un 45 % a causa de los gases de efecto invernadero de larga duración. Cuatro quintas partes de ese aumento se deben al CO2.

«El dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante siglos y aún más tiempo en los océanos. La última vez que se registró en la Tierra una concentración de CO2 comparable fue hace entre tres y cinco millones de años. La temperatura era entonces de 2 a 3 °C más cálida y el nivel del mar entre 10 y 20 metros superior al actual, pero no había 7.700 millones de habitantes», dijo el Secretario General de la OMM, el profesor Petteri Taalas.

Según la OMM, la emisión de gases aumenta a una velocidad «que no tiene precedentes en nuestros registros históricos. La reducción en las emisiones debida a las medidas de confinamiento no es más que una minúscula irregularidad en el gráfico a largo plazo. Tenemos que aplanar la curva de forma continuada», afirmó Taalas.

De todos modos, Taalas se mostró esperanzado en que la pandemia acabe por convertirse en el disparador para adoptar nuevas conductas: «La pandemia de COVID-19 no es una solución para el cambio climático. Sin embargo, nos brinda una oportunidad para adoptar medidas de índole climática más sostenidas y ambiciosas encaminadas a reducir las emisiones hasta un nivel cero neto a través de una metamorfosis integral de nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte», agregó.